Al ancla, en Talcahuano


Monitor Huáscar, grabado que apareció en la obra Twenty famous naval battles

Al abrigo de la bahía formada por la península de Tumbes y la isla Quiriquina, fondeado frente a la plaza de la base naval en Talcahuano de la provincia chilena de Concepción, fijo por cuatro anclas a los tranquilos fondos, se muestra el buque acorazado a flote más antiguo del mundo que aún pasa revista, es el monitor Huáscar, el buque insignia de Grau.

Célebre por las acciones de sus comandantes, a cuales más bizarros, que alguna vez izaron sus estandartes en esa nave, el visitante peruano, chileno o ajeno a la Guerra del Salitre no puede dejar, al subir a su bordo, guardar respetuoso silencio.

Es que sobre su cubierta murieron en combate tres comandantes en los días de la guerra, pero muchas víctimas más se producirían en acciones posteriores cuando la gloriosa nave, capturada irredenta al Perú, había cambiado de bandera y formaba parte de la escuadra rebelde durante la guerra civil con gobierno revolucionario en Iquique. Entonces permanecería de guardia en ese puerto al tanto de las amenazadoras y rápidas torpederas al servicio del presidente Balmaceda.

Estos son algunos hechos de los prolongados servicios del glorioso monitor:

– Al mando de Nicolás de Piérola, insurrecto contra el gobierno de Mariano I. Prado, se hace a la mar y se bate, en singular duelo, con las naves británicas HMS Shah y HMS Amethyst, en 1877, frente a la caleta Pacocha, en Ilo.

– El arrojo del comandante de la corbeta Esmeralda, capitán de fragata Arturo Prat, muerto víctima de su empeño en la cubierta del monitor, en la bahía de Iquique, el 21 de mayo de 1879 seguido por el sargento Aldea, el teniente Serrano y el guardiamarina Riquelme. La conducta del vencedor Grau con los náufragos y heridos chilenos y la custodia de los mortales despojos de Prat y sus prendas.

– La gloriosa muerte del contralmirante Miguel Grau en Angamos, el 8 de octubre de aquel año de 1879, en el puente de la nave, seguido por su plana mayor, capitán de corbeta Elías Aguirre, teniente 1º Diego Ferré, teniente 1º José Rodríguez y teniente 2º Enrique Palacios, además de clases y numerosa marinería. Se había batido contra las principales unidades de la armada chilena.

– La muerte del comandante Thomson por el disparo de un cañón del Manco Cápac en la bahía de Arica, el 27 de febrero de 1880, sobre la cubierta del monitor.

– Los combates fratricidas en la campaña naval de la guerra civil contra José Balmaceda, 1891, que tanto daño produjo a Chile; el monitor estaba del lado de los congresistas.

– Los años de barco carbonero y aljibe en apoyo de la armada chilena.

– La época de la depresión mundial y el olvido del monitor.

– La época de su restauración, merced a los esfuerzos del almirante Pedro Espina Ritchie, jefe del apostadero de Talcahuano, donde la nave había permanecido postrada largos años.

– Su actual condición de Museo.

La Armada de Chile, con regularidad en el tiempo, da escolta al Huáscar hasta el dique de la maestranza naval de Talcahuano y lo coloca en carena, para limpiar sus fondos y dar la necesaria y costosa reparación a sus largos y venerables años. Efectuado el repaso de casco, cubiertas, cámaras, máquinas y fondos se le devuelve a su apostadero para continuar recibiendo a numerosos visitantes, con la misma escolta y honores que corresponde a una nave que ha traspasado el umbral de la fama. A peruanos y chilenos iguales sentimientos nos recoge. Iguales, perdimos valiosos compatriotas ejemplo de conducta militar.

La Armada del Perú, legítima heredera de las glorias de Grau, de ser devuelto el glorioso monitor al Perú, no podría abandonar esa rutina gracias a la cual pervive la nave en Chile. Pero los tristes días de pobreza material e institucional a la que están condenado al Perú irresponsables y sucesivas administraciones gubernamentales (2006) nos dice a los peruanos conscientes que tan preciada gloria podría correr peligro en nuestras manos. Carentes de fondos para su mantenimiento acabaría sus días sin remedio. Peor aún, podría ocurrírsele a cualquier autoridad, que para ahorrar dinero y esfuerzo no debería estar a flote y sin miramiento alguno dispusiera su cruel destino en tierra, en seco y fijo sobre feos molones de concreto, lejos de su elemento y así, vilmente expuesto a la naturaleza y seguro abandono encontraría su pronta destrucción.

Las naves verdaderamente célebres se muestran a flote, como si estuvieran listas para levar anclas para beneplácito de sus herederos. Lucen acoderadas, y son periódicamente mantenidas; es el caso del HMS Victory, la nave de Nelson, amarrada a un muelle en Portsmouth, y la de otras famosas de todas las épocas, cuyos gobiernos destinan el sostén suficiente para darles el servicio de mantenimiento como un tributo a su invalorable estima.

Asistamos el museo del Real Felipe y seamos testigos del estado de abandono del material y el ningún empeño para salvar de la destrucción a los vehículos blindados que ahí se exhiben a descubierta, para lástima más que admiración de los visitantes (2006). A la falta de recursos, las muestras están sujetas a la improvisación; sin duda, además, a la ausencia de técnica museológica. Mucho de improvisación y el esfuerzo de unos pocos. He allí un ejemplo. No es tiempo de traer al Huáscar de Chile. Allí está a salvo de la incuria. Peruanos de otra conducta y mejor disposición merecen recibir en el futuro las glorias del pasado.

Yo he visitado al Monitor en Talcahuano. Sentí sobre su cubierta los estremecimientos del combate, ese rumor me persigue dondequiera que me encuentro y escucho de la nave de Grau: bajo la toldilla, desde el alcázar o desde el puente se observa absorto la nave del inmortal recuerdo. Entonces me sentí más peruano que nunca.

Por lo menos una vez en la vida el mahometano piadoso visita la Meca, una vez en la vida todo peruano debe llegar al Huáscar.

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TALCAHUANO, CHILE. CON DORELLY Y FARITAH A BORDO DEL HUÁSCAR; 7 DE OCTUBRE, 1996

Originalmente publicado por Luis Siabala Valer, en el anterior Blog Harun-al Rashid, el MARTES, 17 DE OCTUBRE DE 2006. Hora 11:55:00

Etiquetas: Concepción, Grau, Huáscar, monitor, Talcahuano